Merkavá: cocina de Jerusalén con espíritu viajero en CDMX

Merkavá se encuentra en una de las colonias más vibrantes de la Ciudad de México, un restaurante que desde hace casi nueve años ha logrado transportar a sus comensales al corazón del Medio Oriente sin salir de la Condesa. Su lema, «Una mesa llena es una mesa bendecida” no es solo una frase inspiradora, sino la base de una experiencia que celebra la abundancia, la hospitalidad y la tradición de la cocina israelí.

Hablar de Merkavá es hablar de Jerusalén, una ciudad donde convergen culturas, religiones e historias en un equilibrio tan complejo como fascinante. Los barrios armenio, musulmán, cristiano y judío conviven ahí desde hace siglos, y esa mezcla se traduce en una gastronomía rica en matices, especias y recetas compartidas. En Merkavá, esa herencia multicultural se sirve en la mesa con respeto y una clara intención narrativa.

Reconocido como la primera hummusiya de México, Merkavá entiende el hummus no solo como un platillo, sino como un ritual. Aquí se honra su preparación tradicional y se le da protagonismo como punto de partida de la experiencia. El hummus de ajo rostizado, acompañado de pepinillos, nuez de la India y limón persa negro, es una invitación directa a comer con las manos, compartir y disfrutar sin prisas.

El pan pitta recién hecho y el Kubaneh yemenita, horneado al momento, son el acompañamiento perfecto. Suave, ligeramente dulce y tentador incluso sin untar —aunque resistirse a la mantequilla es prácticamente imposible—, este pan es una de esas razones por las que Merkavá se queda en la memoria.

Sabores del Medio Oriente en CDMX

El menú de Merkavá es un recorrido por influencias árabes, marroquíes y libanesas que conviven con naturalidad. Las hojas de parra rellenas de cordero y arroz, servidas con yogurt al limón, equilibran acidez y grasa con elegancia, mientras que el regreso del khachapuri al menú sorprende con su relleno de carne molida con tamarindo, quesos fundidos y un huevo estrellado que corona este platillo reconfortante y contundente.

Como plato fuerte, el chamorro de cordero se roba toda la atención. Servido sobre arroz persa a la mantequilla, acompañado de salsa de dátil y chabacano, frutos secos y cilantrillo, logra un contraste memorable entre lo dulce, lo especiado y lo untuoso. Es un platillo que habla de tiempo, técnica y respeto por el producto.

El cierre ideal llega con el Knafeh de Jerusalén, crujiente por fuera y suave por dentro, con queso fundido entre finos fideos horneados y un delicado almíbar de rosas. Acompañado de helado de pistache, este postre es una fusión de texturas y aromas que permanece mucho después del último bocado.

Y como dicta la tradición, la experiencia no está completa sin un café turco que invita a quedarse un poco más y a entender que en Merkavá el tiempo pasa distinto.

Más que un restaurante, Merkavá es una parada obligada para quienes viajan a través de la comida. Un lugar donde la cocina israelí en la Condesa se convierte en una experiencia sensorial que conecta culturas, historias y sabores, recordándonos que compartir la mesa sigue siendo uno de los actos más universales.

Merkavá se ubica en Amsterdam 53, colonia Condesa.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *