Cuando se habla de vino en Estados Unidos, Napa suele ser el primer nombre que aparece. Pero el mapa vinícola del país es mucho más amplio y, en algunos lugares, todavía conserva ese encanto de lo inesperado.
Hay pequeñas bodegas familiares, fincas biodinámicas, viñedos de montaña y proyectos donde la gastronomía tiene un papel tan importante como el vino. Son destinos ideales para quienes disfrutan comer bien, conocer productores y descubrir lugares que todavía no forman parte de las rutas más transitadas.
Husch Vineyards, California: Vino entre secuoyas y niebla del Pacífico
En Anderson Valley, en el condado de Mendocino, la Highway 128 atraviesa colinas, bosques de secuoyas y paisajes marcados por la influencia del Pacífico.
En este escenario se encuentra Husch Vineyards, una bodega que comenzó a elaborar vino en 1971 y que continúa en manos de la tercera generación de la familia. Su sala de degustación ocupa un antiguo cobertizo para ponis de finales del siglo XIX, un espacio pequeño y lleno de personalidad.
Aquí se pueden probar Pinot Noir, Chardonnay y Gewürztraminer de viñas antiguas antes de continuar hacia Mendocino, donde los caminos costeros y las pequeñas comunidades de la región invitan a prolongar el viaje.

Analemma Wines, Oregón: Una experiencia de campo en Columbia Gorge
En Mosier, cerca de Hood River, Analemma Wines propone una forma diferente de acercarse al vino. La finca trabaja bajo principios biodinámicos y reúne viñedo, animales, huerto y bodega dentro de un mismo ecosistema.
La propuesta también sorprende por sus uvas. Mencía y Godello conviven con Trousseau, Petit Manseng y espumosos elaborados mediante método tradicional.
Las experiencias permiten recorrer zonas del viñedo que normalmente no están abiertas al público y conocer las prácticas agrícolas de la propiedad mientras se degustan sus vinos.
Después, Hood River es una buena base para combinar la ruta vinícola con senderos, cascadas y los paisajes de Columbia River Gorge.
Los Milics Vineyards, Arizona:Una copa de vino bajo las estrellas
Elgin, en el sur de Arizona, demuestra que el vino también puede tener como escenario un paisaje desértico.
Los Milics Vineyards se encuentra en una zona de gran altitud, frente a las Mustang Mountains, y ofrece una experiencia que combina vino, gastronomía y alojamiento. Su restaurante, The Biscuit, trabaja con menús de temporada diseñados para acompañar las etiquetas de la casa.
La propiedad también cuenta con pequeñas casas dentro del viñedo, ideales para quedarse a dormir y disfrutar del paisaje sin necesidad de tomar el automóvil después de la cena.
La experiencia se completa con una visita a Tucson y con el recorrido por Patagonia y la región de Sonoita-Elgin.
Ankida Ridge Vineyards, Virginia: Una pequeña Borgoña en las montañas
En Amherst County, Virginia, Ankida Ridge Vineyards se encuentra a unos 1,800 pies de altitud, sobre una ladera con vistas a las Blue Ridge Mountains.
La bodega familiar se ha especializado en Pinot Noir, Chardonnay y Gamay, variedades que encuentran aquí una expresión fresca y marcada por el carácter montañoso del territorio.
La degustación se disfruta desde su terraza y mirador, con las vides y las montañas como escenario. Es una visita para tomar con calma y, de ser posible, convertir en una escapada por Amherst y las Blue Ridge Mountains.

Red Tail Ridge Winery, Nueva York: Vinos de clima frío frente a un lago glacial
La región de Finger Lakes ofrece uno de los paisajes vinícolas más particulares de Nueva York. A orillas de Seneca Lake, Red Tail Ridge Winery trabaja sobre suelos de origen glacial y ha desarrollado una propuesta especialmente interesante alrededor de los espumosos y los vinos de clima frío.
Sus etiquetas destacan por la acidez y frescura, características que las convierten en excelentes compañeras de mesa.
Además de las degustaciones, la propiedad ofrece experiencias de maridaje que permiten descubrir la relación entre el vino y los ingredientes de temporada.
La visita puede combinarse con las cascadas, senderos y pequeñas comunidades que rodean Finger Lakes.

Milea Estate, Nueva York: Vino, huertos y cocina de temporada
En Hudson Valley, cerca de Rhinebeck, Milea Estate propone una experiencia que va más allá de la degustación tradicional.
La propiedad reúne viñedos, huertos y jardines alrededor de una sala de degustación situada en lo alto de una colina. El ambiente recuerda más a una casa de campo contemporánea que a una bodega convencional.
Los tours privados permiten conocer la tierra y el proceso detrás de los vinos, mientras que la propuesta gastronómica incorpora ingredientes de temporada y pizzette durante los fines de semana.
Cabernet Franc y blancos regionales forman parte de una selección que se puede descubrir mientras se recorre el paisaje del Hudson Valley.
Viajar siguiendo el vino
Estas seis bodegas tienen algo en común: permiten descubrir Estados Unidos desde la mesa y desde la copa, pero también desde sus paisajes.
Aquí el vino no aparece como una experiencia aislada, sino como parte de un viaje que puede incluir una caminata entre secuoyas, una cena de temporada, una finca biodinámica, una noche bajo las estrellas o una tarde frente a un lago.
Para quienes disfrutan comer, beber y conocer las historias detrás de lo que llega a la mesa, estas regiones ofrecen una alternativa a las rutas vinícolas más conocidas. La recomendación es reservar con anticipación y dejar tiempo suficiente para disfrutar cada parada. Al final, algunas de las mejores experiencias gastronómicas son también las que obligan a desviarse un poco del camino.
Más información: America the Beautiful




