Si hay algo que Madonna ha demostrado a lo largo de su carrera es que quedarse en un solo personaje nunca ha sido lo suyo. Ha cambiado de estilo, de imagen, de sonido y de actitud una y otra vez, y justamente esa capacidad de reinventarse es la que la lleva ahora al mundo de KIKO Milano.
Madonna es la nueva Embajadora Global de la marca italiana y protagonista de The KIKO Show, una campaña que gira alrededor de una pregunta muy sencilla: “¿Ya conoces KIKO?”.
La respuesta llega en forma de un espectáculo visual. Madonna aparece frente a enormes pantallas LED y va cambiando de look y de personalidad. Hay momentos más sofisticados, otros mucho más atrevidos y, en todos, el maquillaje tiene un papel importante.
La campaña fue fotografiada por Rafael Pavarotti, con la dirección creativa de maquillaje de Marcelo Gutiérrez, Director Creativo Global de Maquillaje de KIKO Milano. Para acompañar las imágenes, Stuart Price hizo un remix especial de Bring Your Love, el más reciente sencillo de Madonna.
Cambiar de look también es una forma de jugar
Lo interesante de la campaña es que no intenta presentar una única idea de belleza. Madonna aparece como alguien que puede cambiar de estilo tantas veces como quiera, y ahí es donde el maquillaje deja de ser simplemente maquillaje.
Para construir sus diferentes looks se utilizaron productos como Unlimited Double Touch, 3D Hydra Lip Gloss y Maxi Mod Mascara, además de sombras como High Pigment Wet & Dry Eyeshadow y Long Lasting Eyeshadow Stick y el Ultimate Pen Eyeliner.
Hay labios brillantes, miradas marcadas, volumen en las pestañas y diferentes intensidades de color. En conjunto, más que una guía de tendencias, la propuesta transmite algo mucho más sencillo: probar, cambiar y divertirse frente al espejo.
Un equipo a la altura de Madonna
La campaña reunió a nombres importantes de la moda, la belleza y la música. Sadie Davies estuvo a cargo del styling y trabajó con piezas de archivo de YSL by Tom Ford y prendas que formaron parte del archivo de la gira Confessions Tour de Madonna.
El cabello estuvo en manos de Eugene Souleiman y la escenografía fue creada por Mary Howard.
El resultado tiene una estética muy cuidada, pero también conserva algo del espíritu que ha acompañado a Madonna durante toda su carrera: la idea de que no hay una sola manera correcta de verse.
KIKO Milano, por su parte, aprovecha esta colaboración para mostrar una parte importante de su identidad: una marca italiana que desarrolla sus fórmulas en Italia y busca acercar productos de maquillaje de alto desempeño a un público amplio.
“Las mujeres inteligentes no pagan de más” es una de las frases que forman parte de su filosofía.
Y quizá esa sea la mejor manera de entender The KIKO Show: no como una campaña que pretende decirnos cómo debemos maquillarnos, sino como una invitación a experimentar un poco más.
Porque si algo nos ha enseñado Madonna, es que cambiar de opinión, de estilo o de personaje también puede ser parte de la diversión.




