Mundo Mezcal: agave, cocina tradicional y una fiesta para celebrar las raíces de México

Probar un mezcal mientras su productor cuenta cómo lo elabora, descubrir un destilado que pocas veces llega a las barras de la Ciudad de México y acompañarlo con cocina tradicional fueron parte de la experiencia de Mundo Mezcal, que celebró su segunda edición el 17 y 18 de octubre en los Jardines del Restaurante Campo Marte.

Presentado por Banco Azteca, el Festival del Agave, Tierra y Sazón reunió a cerca de 11 mil asistentes y generó una derrama económica estimada en 60 millones de pesos. Sin embargo, más allá de las cifras, el encuentro puso sobre la mesa algo fundamental para la cultura de los destilados mexicanos: la importancia de acercar a los consumidores a quienes están detrás de cada botella.

En un espacio de 7 mil metros cuadrados, 279 stands dieron cabida a marcas de mezcal, tequila, bacanora, sotol, raicilla y destilados de pulque, además de artesanos, productores gourmet y proveedores de la industria. La diversidad permitió recorrer distintas expresiones del agave sin salir de Campo Marte y conocer etiquetas que buscan abrirse camino entre consumidores y profesionales del sector.

Del campo a la copa

Las 33 catas guiadas fueron una oportunidad para conocer los destilados desde la perspectiva de quienes los producen. Cada región aportó sus particularidades, desde los mezcales amparados por Denominación de Origen hasta el bacanora de Sonora, el tequila de Amatitán, el sotol de Chihuahua y los destilados de pulque elaborados en la Ciudad de México e Hidalgo.

La experiencia también permitió reconocer que detrás de cada botella hay decisiones sobre la materia prima, los procesos de elaboración y los conocimientos que pasan de una generación a otra. Una conversación que ayuda a entender mejor lo que se sirve en la copa y el trabajo que implica llevarlo hasta la mesa.

El festival amplió esta propuesta con el Salón Internacional de Negocios del Agave y una agenda académica de conferencias y paneles. La participación de organismos como el Consejo Mexicano Regulador de la Calidad del Mezcal (COMERCAM), la Asociación Mexicana de Mujeres del Mezcal y el Maguey (AMMA) y Certificadora Mexicana sumó una dimensión profesional a un encuentro que también busca abrir oportunidades comerciales para los productores.

La calidad también se reconoce

La Copa Mundo Agave llevó la conversación hacia la evaluación de los destilados. Un jurado de 30 especialistas examinó a ciegas 166 etiquetas, considerando aspectos como aroma, apariencia, sabor y calidad global. De ellas, 102 recibieron medallas: 32 de oro, 40 de plata y 30 de bronce, correspondientes a marcas de 13 estados.

Mezcal Trinus, de Puebla, obtuvo la puntuación máxima de 100 puntos, seguido por Guardián de Almas, de Oaxaca, con 98, y Tierra de Diosas, también poblana, con 96. Oaxaca encabezó el medallero con 37 preseas, mientras que Michoacán obtuvo 20.

El reconocimiento no se limitó al mezcal. El bacanora sonorense también consiguió medallas de oro con BAM y Montaraz; Oro de Coyame destacó en la categoría de sotol de Chihuahua, y Nsoki fue reconocido entre los destilados de pulque de Hidalgo.

Tamaulipas, estado invitado de honor, tuvo una participación destacada. Productores como El Tinieblo, que elabora mezcal desde 1865 con magueyes como el salmiana y el montana, y 3 Elenas mostraron el potencial de una región que comienza a ganar mayor visibilidad entre los consumidores capitalinos.

El estado también ocupó el tercer lugar del medallero, con siete preseas, tres de ellas de oro para El Abuelo, Ojo de Agua y Pecado Artesanal. Su presencia recordó que el mapa de los destilados mexicanos es mucho más amplio de lo que suele encontrarse en las cartas de bares y restaurantes.

Cocina de origen y música para cerrar la fiesta

El agave compartió espacio con otro de los grandes protagonistas de la cultura gastronómica mexicana: la cocina tradicional. Quince cocineras de la Ciudad de México, Campeche, Oaxaca, Guanajuato y Tamaulipas, junto con 19 restaurantes, dieron forma a una propuesta de maridaje que conectó los destilados con sabores de distintas regiones.

La música completó la experiencia con cerca de 30 actividades culturales y musicales distribuidas en dos escenarios. La cumbia, el regional mexicano y el folclor acompañaron las jornadas, que cerraron con las presentaciones de Aarón y su Grupo Ilusión y Cuidado con el Perro.

También hubo espacio para hablar del consumo responsable. La campaña #BuenaCopa, impulsada por la Comisión para la Industria de Vinos y Licores (CIVyL), y el programa de reciclaje de vidrio desarrollado con FISAC y Novoglass incorporaron al festival iniciativas relacionadas con la responsabilidad y la autenticidad de los destilados.

Una industria que busca nuevos caminos

Con su segunda edición, Mundo Mezcal busca consolidarse como un punto de encuentro para productores, compradores, especialistas y consumidores. La intención es que las marcas participantes encuentren nuevas oportunidades de comercialización, mientras el público descubre la diversidad de bebidas que forman parte del patrimonio gastronómico de México.

Para Marisol Rumayor, coordinadora general del festival, la respuesta del público confirma el interés por conocer a quienes elaboran los destilados y por generar herramientas que ayuden a los productores a crecer más allá de las ventas durante el evento.

El respaldo de Banco Azteca, presentador por segundo año consecutivo, acompañó esta apuesta por conectar el talento mexicano con nuevos mercados.

Entre catas, platillos tradicionales y música, Mundo Mezcal dejó una invitación a mirar más allá de las etiquetas conocidas y acercarse a las historias, los territorios y las personas que dan identidad a cada destilado. Porque conocer el agave también implica reconocer el trabajo de quienes lo cultivan, lo transforman y mantienen viva una tradición que sigue encontrando nuevas formas de llegar a la mesa.

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