Sotol Fest 2026: la fiesta que celebró el destilado de Chihuahua

Si hay un destilado que sabe contar la historia del norte de México en cada sorbo, ese es el sotol. Con carácter, identidad y una estrecha relación con el paisaje árido de Chihuahua, esta bebida fue la protagonista del Sotol Fest, una celebración que reunió a productores, amantes de la gastronomía y curiosos alrededor de una de las bebidas más representativas de la región.

Estos 1 y 2 de agosto, el Parque Acuático “Los Delfines” fue el escenario de esta fiesta, donde 26 marcas de sotol compartieron sus diferentes expresiones a través de catas guiadas, propuestas de mixología y experiencias gastronómicas.

Y sí, fue una buena oportunidad para descubrir que el sotol va mucho más allá del tradicional caballito.

El destilado que nació en el desierto

Antes de convertirse en uno de los destilados mexicanos que despiertan cada vez más interés fuera del país, el sotol ya formaba parte de la vida de los pueblos originarios del norte.

Elaborado a partir de la planta Dasylirion, conocida comúnmente como sotol, este producto ha estado vinculado durante siglos con comunidades como los Ralámuli y los Ndé (apaches), quienes aprovechaban la planta para obtener alimento, fibras y otros usos tradicionales.

Detrás de una botella de sotol existe un proceso que requiere tiempo, experiencia y una buena dosis de paciencia. Los maestros sotoleros son fundamentales en cada etapa, pues su conocimiento se ha transmitido de generación en generación.

Todo comienza con la selección de las plantas silvestres que han alcanzado su madurez. Dependiendo de las condiciones y la región, pueden pasar entre 15 y 22 años antes de que estén listas para ser aprovechadas. Una vez recolectadas, se obtiene la llamada piña, el corazón de la planta. Esta se lleva a la vinata, donde comienza uno de los momentos clave: la cocción.

Las piñas se colocan en hornos, tradicionalmente subterráneos y construidos con piedra, donde permanecen durante varios días. El calor transforma los almidones de la planta en azúcares que posteriormente podrán fermentarse. Después viene la molienda, proceso mediante el cual se extraen los jugos de las piñas cocidas.

El jugo resultante se coloca en tinas, muchas veces de madera, donde comienza la fermentación. Las levaduras presentes en el ambiente hacen su trabajo y convierten los azúcares en alcohol.

Finalmente llega la destilación, que tradicionalmente puede realizarse en alambiques de cobre. Este proceso concentra y define buena parte del carácter aromático del sotol, dando lugar a notas herbales, ahumadas, minerales y terrosas.

¿Qué pasó en el Sotol Fest 2026?

Además de conocer distintas etiquetas y productores, los asistentes del festival pudieron acercarse al sotol desde diferentes ángulos.

Las catas guiadas les permitieron descubrir sus perfiles y diferencias, mientras que las propuestas de mixología demostraron que este destilado también puede convertirse en protagonista de cocteles contemporáneos.

La experiencia se complementó con degustaciones gastronómicas y música, creando un encuentro que mezcla cultura, gastronomía y entretenimiento alrededor de una bebida profundamente ligada al norte de México.

Con 26 marcas participantes, el Sotol Fest sin duda fue también una oportunidad para conocer la diversidad que existe dentro de esta categoría y entender por qué el interés por los destilados mexicanos continúa creciendo tanto dentro como fuera del país.

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