Malix, el nuevo hot spot culinario en Polanco

En la búsqueda de espacios que ofrezcan gastronomía casual enriquecida con influencias internacionales, nos encontramos con Malix (pronúncialo Malísh), un restaurante que fue creado a partir de la visión del chef mexicano Alonso Madrigal.

En este, que es su primer restaurante, encontrarás un laboratorio culinario donde el uso de ingredientes sustentables con influencias de diversas partes del mundo, se ve reflejado en un menú de temporada.

Alonso Madrigal forma parte de la nueva generación de talentos mexicanos que están reimaginando la escena culinaria contemporánea del país y que en Malix corresponde a una gastronomía casual.

Malix se ubica en el corazón de Polanco y su nombre está inspirado en la palabra de origen maya que se utiliza para nombrar a los perros sin raza; en el restaurante la palabra se utiliza para dar a conocer una propuesta que va de la culinaria oriental a la mexicana, mediterránea y de medio oriente.

Ejemplo de ello son las creaciones originales que el chef Madrigal prepara, como las tostadas de almeja chocolata con la salsa sikil pak (de origen maya) y chicharrón; la salchicha de cerdo al estilo Lao; la ensalada de lechuga al grill con ajo negro y el toque especiado de furikake japonés, o la ensalada de hongos silvestres con anchoas, arúgula y queso maduro de oveja.

El chef Madrigal ha perfeccionado su propio estilo gracias a su colaboración en algunas de las cocinas más reconocidas, entre ellas las de René Redzepi y Elena Reygadas, en los restaurantes Noma y Rosetta, respectivamente; así como en Elizabeth de Ileana Regan.

“En el restaurante trabajamos con ingredientes que están en el punto perfecto de su estado natural. Es aquí donde implementamos diferentes técnicas como la fermentación láctica, los salados, los curtidos, para alargar su vida y esencia”, comenta Alonso.

Café, bar y vinatería

Otra de las características que distingue a Malix es que convergen en un solo espacio los servicios de café, bar y vinatería, los cuales se despachan en la barra, en donde puedes sentarte relajadamente a beber un vino natural o un café.

Durante el día se sirven desayunos y, conforme avanza la jornada, puedes disfrutar de platillos para compartir y acompañarlos con cócteles o bebidas, desde vinos y cervezas hasta destilados nacionales.
Los martes son dedicados a Ozumba, un pueblito mexiquense de donde provienen muchos de los ingredientes para Malix. Incluso, justo ese mismo día, en Ozumba se monta un tianguis, uno de los más coloridos e interesantes del Estado de México, que ofrece una enorme variedad de productos frescos.

La experiencia se complementa con sus cenas mano a mano, con diferentes chefs invitados, esta es una iniciativa que conecta tradiciones de diversas partes del mundo. Esta experiencia se realiza solo dos o tres veces al mes, para lo que hay que estar atentos a sus anuncios en redes sociales.

Un espacio artístico

Cabe mencionar que para brindar un espacio confortable, que invitara a la convivencia, Madrigal confió los ambientes interiores a los arquitectos Andrés Mier y Terán y Regina Galvanduque, del estudio MYT+GLVDK, quienes formaron un espacio concebido para los amantes del arte.

Verás una combinación de materiales como el cemento y la varilla con elementos orgánicos como madera de pino y de barro artesanal, además de texturas en algunas piezas del mobiliario, como la del tapizado, cuyo tacto evoca el pelo de los perros, así que hasta en el diseño, sigue haciendo honor a su nombre.

Malix

Newton 104 entrando por Heráclito, Polanco, CDMX

Cheque promedio: $700.

IG @malix_resto

Fotos: Diego Padilla

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